viernes, 3 de agosto de 2012

Citas en el aire (XIII)

La primera impresión que tuve al abrir la puerta fue la de que allí había estallado un incendio; la habitación se encontraba tan llena de humo que la luz de la lámpara que había encima de la mesa estaba como borrosa. Sin embargo, una vez dentro, mis temores se disiparon; aquel humo acre, que procedía del tabaco fuerte y áspero, se me agarró a la garganta y me hizo toser. A través de la neblina distinguí confusamente a Holmes, en batín, hecho un ovillo encima de un sillón, y con su negra pipa de arcilla entre los labios. En el suelo, y a su alrededor, había varios rollos de papel.
—¿Se ha acatarrado, Watson?
—No; es efecto de una atmósfera envenenada.

El sabueso de los BaskervillleArthur Conan Doyle

2 comentarios:

  1. Me encanta Sherlock! Conan Doyle era un genio! Los relatos cortos son mis favoritos!

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